Marina

“Vivo en Madrid desde el año 98 que vine de Bolivia a trabajar a una clínica hospitalaria, con el contrato ya firmado desde allá. El caso es que el primer día que llego a la clínica me pregunta un enfermero cabreado si yo sé leer y escribir. Yo, que soy médico y cirujana! Me indignó esa falta de respeto, no sólo porque creyera que yo era una paciente, sino por cómo lo dijo. Ahora dirijo la clínica”. Marina cree que los jóvenes son más racistas e irrespetuosos y es con quien ha tenido más problemas en el transporte público y en la calle.